El Miso

Enviado el ene 13, 2014 en Blog | 0 comentarios

El miso es un condimento japonés obtenido de la fermentación de las habas de soja y/o cereales y sal marina, oscilando entre 6 y 36 meses.

Aporta carbohidratos, lípidos, vitaminas, minerales y proteinas y en China y Japón se le considera un alimento medicinal por sus propiedades:

  • alcalinizante sanguíneo, debido a su contenido en minerales
  • aporta energía y vitalidad, ideal tomarlo en la primera mitad del día, evitar por la noche
  • proporciona calor, ideal tomarlo en las estaciones frías
  • probiótico natural, que regenera la flora intestinal gracias a sus fermentos naturales
  • favorece los procesos digestivos, aumentando el tono del aparato digestivo
  • potente depurativo que ayuda a eliminar efectos indeseados de alcohol, radiación y otras toxinas
  • reconocido poder anti cancerígeno
  • ayuda a regular los niveles de colesterol
  • contiene vitamina B12, dificil de encontrar en el reino vegetal, ideal para dietas veganasmiso granja

El miso debe consumirse sin pasteurizar, para poder aprovechar así sus propiedades probióticas, ni tampoco debe cocinarse en exceso ya que el calor destruiría dichos fermentos.

Los misos más afamados son:

  • Shiro miso, mas conocido como miso blanco: su fermentación dura entre 1 y 3 meses, y resulta ser el de sabor más suave. Está hecho con soja, sal y cebada. Este miso no tiene propiedades probióticas.
  • Mugi miso: su fermentación suele durar 18-24  meses. Es el más utilizado en cocina energética. Está hecho con cebada
  • Natto miso: también está hecho con cebada, pero con una mezcla de ingredientes muy particular que le confieren un sabor característico. Lleva malta de cebada, cebada, agua, soja, sal marina, jengibre, salsa de soja y alga Kombu.
  • Genmai miso: larga fermentación de soja, sal y arroz. Dependiendo de la marca puedes ser apto para celíacos
  • Hatcho miso es la variedad más concentrada y proteica al no llevar ningún tipo de grano añadido, con lo que se ha elaborado solo con soja y sal

A nivel gastronómico su uso más común es en la famosa sopa de miso, pero se pueden incluir en infinidad de preparaciones que requieran de un sabor salado como patés, guisos, aliños, estofados, potajes, etc. El miso blanco por su característico sabor dulzón y carecer de fermentos se usa más bien por sus propiedades organolépiticas.

 

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