La Sal: la chispa de la Vida

Enviado el feb 6, 2013 en Blog | 0 comentarios

Todos sabemos que provenimos del mar, tanto, que nuestro organismo se ha compuesto así mismo como unos pequeños acuarios marinos andantes.

Nuestros líquidos vitales están en las mismas proporciones de minerales y pH como el medio marino.

Los minerales en cuestión son el cloro y el sodio, por supuesto, pero también potasio, calcio,magnesio, azufre, silicio, carbono, fósforo, flúor, hierro y nitrógeno principalmente.

Estas proporciones de minerales están en un delicado equilibrio en nuestras células, líquidos intesticiales y sangre, con un pH de 7.2, igual que el medio marino.

Desde esta perspectiva es innegable la importancia de la sal en nuestras vidas, pero no de cualquier sal, sino de una sal de calidad, por supuesto de origen marino, frente a otras fuentes como las minas, o los laboratorios.

Esto puede aclararnos el origen de conceptos como “la sal de la vida”, o cuando nos referimos a alguien y decimos que “salada” o que “sosa”, incluso hubo una época en la que se pagaba a los empleados con sal en vez de dinero, y le llamaban “salario”.

La sal la podemos introducir en nuestra alimentación de diferentes maneras, desde luego unas mejores que otras. Veamos pues como los snacks salados, embutidos, sales comerciales y sobresasozados de hoy en día están creando verdaderos problemas de salud en nuestra sociedad.

En contrapartida, yo propongo tomar cada día una cantidad mínima de sal que nos asegure el aporte de necesario de minerales. La procedencia de esta sal debe ser del mar.

La sal marina es su representación más sencilla, que siempre debe cocinarse, y comprobar su procedencia. Aquí en Canarias tenemos la suerte de tener salinas en Lanzarote, y en Fuencaliente, en mi isla  de la Palma, obteniendo una sal tradicional por evaporación de agua marina, asegurando el aporte de nutrientes del que venimos hablando.

Otra forma de tomar sal es con productos elaborados con ella, entre otros:

  • Encurtidos como las aceitunas, los chochos o altramuces. Recuerdo una historia de mi padre en la que me contaba como iba a la costa, al Remo, en la Palma, donde había una charca marina natural en la que encurtían los chochos, obteniendo así un producto natural.
  • Pickles, que son verduras fermentadas con agua y sal (pudiéndose hacer con agua del mar) como el choucrut, que es de col blanca. Es importante consumirlos frecuentemente, no solo por los minerales aportados, sino por los fermentos naturales que aportan a nuestro organismo.
  • Umeboshi, ciruelas japonesas (en la foto las segundas por la derecha) que se recolectan aún verdes y son encurtidas en salmuera durante tres años, con hojas de shiso, que le dan ese color rosa tan característico. Tiene un alto poder alcalinizante y un sabor acido-salado muy peculiar que mejora las digestiones, funciona como un antibiótico natural,
  • Salsa de soja, también obtenida de la fermentación de la soja durante 18 meses. Si la fermentación es con trigo se le llama Shoyu, y si se ha elaborado  sin trigo, es apto para celíacos y se llama Tamari.  También con múltiples propiedades como remineralizante, favorece una buena digestión, etc.
  • Miso (el primero por la izquierda) que se obtiene por la fermentación de soja y algún cereal, en este caso es de cebada y se le llama Mugi Miso, puede ser con arroz, de un sabor más fuerte y más recomendado para el invierno, y se le llama Hatcho Miso. Tiene un gran poder alcalinizante de la sangre, y es un importante regenerador de la flora intestinal. Con el se elabora la famosa sopa de miso.
  • Por descontado las algas, producto marino que contiene todas las propiedades de la sal, pero de las algas hablaremos en profundidad en otro post.

¿A que ahora ves el mar con otros ojos?

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